Toda buena web parte de una buena planificación. Puede parecer que basta con ir añadiendo contenidos a capricho, y tal vez te apetezca más seguir jugueteando con el Panel de administración, pero es el momento de apartarse del teclado y la pantalla y volver un rato al viejo método: papel y boli, que es como se piensan mejor las cosas.

Escribe en una hoja qué quieres que sea tu web. Describe qué uso quieres darle, cómo te va a ayudar en tu negocio, haz un esquema de cómo te gustaría que fuera. Trata de responder a lo siguiente:

  1. ¿Qué quiero hacer con esto?
  2. ¿Qué tipo de público va a visitarlo?
  3. ¿Qué clase de información voy a publicar?
  4. ¿Para qué hago esto?
  5. ¿Para quién lo hago?
  6. ¿Con qué frecuencia voy a añadir artículos u otra información

A menudo nos cegamos con un diseño que nos encanta o con una web que hemos visto y nos parece utilísima, y no nos damos cuenta de que nuestras necesidades pueden aconsejar un diseño diferente o un estilo o una estructura propios. El ejercicio de poner por escrito tus propósitos y necesidades te ayudará a elegir mejor el tipo de web que quieres crear.